jueves, 1 de enero de 2009

¿Y por qué triatlón?

Con mi primera temporada de triatlón finalizada y la segunda por comenzar se me ocurre pensar qué narices es lo que me hizo un día meterme en esto. No conocía a nadie que lo practicara, las noticias que aparecen en los medios no pudieron ser ya que lamentablemente todavía es un deporte muy minoritario aunque ahora con Noya está más de moda y parece que la gente se anima con esto.

Bueno, hacía tres años que había dejado de nadar y tras un social del club de toda la vida, en el que me tiré a un 50 y a unos relevos, me volvió a entrar el gusanillo, ese verano, con los ánimos de mi novia, a la que se lo agradezco mucho, decidí volver a entrenar y como mi hermano todavía nadaba, aquel septiembre me fui con él, me presentó al entrenador y plantó la semilla de lo que soy ahora. Los comienzos fueron durísimos, entrenaban más de lo que yo había hecho nunca y eso que también iba menos días que nunca, a mitad tenía que irme porque no podía más, pero poco a poco fui cogiendo el ritmo y aguantando las 2h de agua, aunque los tiempos en competición no fueran brillantes para mi fue un logro (vaya paciencia tuvo el entrenador conmigo). Ya tenía el primer sector, la natación, encarrilada.

El siguiente año, en septiembre, decidí ir con mis amigos a San Sebastián en caravana, y nos llevamos la bicicleta para hacer alguna excursión, estábamos en el camping de Igueldo, aquel día bajamos a Orio y volvimos a subir, creo que aún no he encontrado una subida que se me haya hecho tan dura. Sufrimos tanto pero lo pasamos tan bien que decidimos empezar a salir de vez en cuando, realmente fue muy de vez en cuando, pero yo no sabía que me gustase ir en bici y ese día lo descubrí. El segundo sector habría que entrenarlo pero por lo menos ya tenía la ilusión.

Hasta entonces una cosa que tenía clara era que no me gustaba nada correr, me parecía aburrido e incómodo, pero era como esos niños a los que no les gusta algo de comer pero en cuanto lo prueban no pueden parar, un día se me ocurrió la idea del triatlón, fue un poco como aque día que decidí aprender a montar en monociclo, no se muy bien de dónde salió pero con el agua y la bici en la cabeza antes o despues tenía que surgir, aquel verano fui algún día a trotar y vi que no era tan malo. También me acerqué a ver el triatlón popular de Tauste y aunque los primeros daban miedo vi que había gente muy normal y muy buen ambiente, eso fue la perdición.

Resumiendo, con los ánimos de mi novia, su comprensión y sobre todo su santa paciencia, el empujón de mis amigos y el apoyo de mis padres y hermanos me metí en algo de lo que ahora estoy encantado, no por competir, se que a la gente que lleva tiempo y entrena seriamente no le voy a ganar, pero sí para pasármelo bien y conocer a gente nueva, donde antes llegaba y no hablaba ahora voy saludando a unos y a otros. ¡¡¡Este año incluso estreno equipo!!!

2 comentarios:

Julio dijo...

Enhorabuena tío!!
Me canso de decirle a la gente que si algo creen que no les gusta es porque no lo han probado, pero ni siquiera mueven un sólo dedo por probarlo. Es algo frustrante, ya que no saben lo que probablemente se pierden.

En mi caso, lástima haber descubierto éste deporte "tan tarde", ojalá hubiera empezado antes...

czs... ;)

Jorge dijo...

Nunca es tarde si la dicha es buena...está claro que los que están arriba suelen empezar antes, pero seguro que disfrutamos tanto o más que ellos, y eso es lo importante.
Hay mucha gente a la que cualquier cosa que cueste un mínimo esfuerzo le echa pa' atrás, otros simplemente no les gusta, pero seguro que hay un montón que si lo probaran se engancharían como nosotros, no somos tan raros no?????